martes, 20 de enero de 2015



LOS NODOS SON EL ESCENARIO DE NUESTRA VISIÓN
Por Ra Uhu Hu

Comenzamos nuestro viaje, nuestro análisis de estos dos ejes de polaridades, que cuando son activados por los nodos lunares determinan nuestra trayectoria evolutiva. El nodo Sur siempre determina de dónde venimos y el nodo Norte determina a dónde vamos.
Es importante entender qué da igual en que momento de nuestro proceso nos encontremos de esa línea de geometría, es en la que se desarrolla nuestra vidas, sobre esa línea de geometría es en la que se desarrolla nuestro proceso de maduración y sobre esa línea de geometría por lo tanto, es en la que también se va transformando el ángulo de visión de nuestra perspectiva, y es como nuestra visión busca consistencia en un referente a lo largo de un proceso que no deja de ser dinámico y cambiante en ningún momento.
La cuestión aquí es que, el modo en el que tomamos esa trayectoria como referente a lo largo de nuestra trayectoria, cambia muchísimo según estemos antes o después de la famosa crisis de la cuarentena, ya que entre los 38 y los 42 años de edad se da la oposición de Urano, es decir, el planeta Urano recorrió exactamente la mitad del mandala y se encuentra en la puerta opuesta y complementaria a la que estaba en el momento de tu nacimiento.
Esa oposición de Urano marca un momento de transición en el modo en el que nos orientamos en la vida, y en la media que esa transición se da un modo armónico y natural, no es nada más que eso un cambio de orientación, no es un cambio de trayectoria, es un cambio en tu manera de orientarte sobre esa trayectoria. Y en la medida en que hay historias del nodo Sur que no han quedado resueltas, historias del pasado, de dónde vienes … esa transición se hace más difícil y de ahí la fama de la crisis de los 40 años, una franja de edad en la que es muy probable experimentar una crisis personal a un nivel muy profundo.
Lo importante aquí es ver que desde el primer instante en el que nacemos, nuestra mente racional va a estar intentando aprender, captar a través de nuestros receptores, hacerse cargo de todo lo que el mundo contiene, obviamente el mundo que uno se encuentra al nacer es el mundo de papa, de mama; el mundo que nos encontramos al nacer es en el que vamos a crecer, a desarrollarnos, a forjar nuestra naturaleza humana y es por tanto también donde recibimos nuestros condicionamientos más profundos, tan profundos que nunca dejan de ser un referente. Durante los primeros 40 años, en nuestro intento de aprender, el único modo de darle congruencia y sentido a lo que nos está ocurriendo es mirar atrás, ¿de dónde vengo?, lo bueno y malo de papa y mama, de ese mundo en el que te toco nacer, crecer y vivir y desarrollarte, hasta llegar a la cuarentena; básicamente hasta ese momento, hemos estado absorbiendo el mundo a través de los receptores de nuestro cuerpo mental, pero llega un momento en el que no cabe más mundo dentro, ni hay más espacio para seguir esperando que el mundo sea otra cosa que lo que es. Básicamente no podemos seguir postergando quién eres tú y que vas a ser de mayor, es el momento de dejar de plantearte de dónde vienes, porque todo es como es ó fue como fue, y es el momento de ver quién eres tú, que impronta, que autoridad externa quieres expresar como tu potencial. Que impronta quieres dejar en el mundo tal y como es.
En esa transición después de los 40 alcanzas tu plena madurez, obviamente si el movimiento de tu trayectoria evolutiva ha sido el correcto, si no es justamente cuando te encuentras todas las cuestiones que están ahí no resueltas y que te vinculan a tu nodo sur. No estás preparado para dejar partir de tu mente los elementos del pasado y pasar a orientarte por una visión clara hacia la temática definida por tu nodo norte.
De modo que esa transición de Urano es uno de los momentos más cruciales en el desarrollo de la individualidad de un ser humano, en estos tiempos en los que la vida de un ser humano deja de medirse por el ciclo de Saturno de menos de 30 años y se mide por el del planeta Urano de 84 años.
Lo transcendente a reconocer, en el contexto que estamos tratando, es que una cosa es el ser y otra cosa es el ver. Y que el ser es algo inherente a nuestra forma, implícito a nuestros dos cristales de consciencia y que el grado de alineamiento con el que operan es lo que va determinar nuestra manera única de ver, pero esa forma de ver básicamente no tiene un foco, es decir, no condiciona nada a priori de que es lo que va a ver y donde va a enfocar esa visión. El foco para esa visión lo determinan los nodos. La posición de los nodos viene a definir nuestra percepción del mundo, como un telón de fondo temático definido por la posición de nuestros nodos lunares, determina esa cualidad esencial que nuestra visión está buscando constantemente y que está tomando consistentemente para medir nuestro movimiento, para medir nuestra trayectoria.
La posición de los nodos es increíblemente importante para medir esa ecuación que es la cruz de una vida, ese propósito o potencial para un propósito transcendente, presentado por el rol que define tu sol de personalidad, el potencial de tu personalidad, alineado con su vehículo, alineado con su diseño y guiado en su trayectoria evolutiva entre el nodo sur y el nodo norte por su monopolo magnético. La perfección de esa trayectoria cuando se expresa, cuando se desarrolla sin resistencias, es la magia y la belleza de despertar y de realizar el propósito inherente de tener un rol, esto es lo que nos muestra esa ecuación de la cruz de la vida. El sol y la tierra y los nodos lunares. La posición de los nodos lunares es ese escenario del mundo, son la quinta esencia del mundo. De un modo consciente o de un modo inconsciente, es algo que tiene una relación directa y continuada entre tu cruz de encarnación (ejes sol/tierra) y la polaridad de tus ejes nodales, como una línea evolutiva que determina tu trayectoria y la percepción que tienes en esta vida.
Es decir que, es el eje de tus nodos lunares el que te va a dar las pautas de los temas más transcendentes que van a estar como telón de fondo para que tu rol cobre un propósito de un modo natural.
De los 32 ejes/polaridades que pueden ser activados por la posición de los nodos lunares, vemos aquí también la limitación inherente a nuestra perspectiva, es decir que ninguno de nosotros tiene acceso a verlo todo, que en una misma circunstancia que hay 32 personas y cada una de ellas tiene un eje nodal diferente, los mismos hechos serían percibidos y desglosados desde ángulos completamente distintos, tan distintos que de hecho te harían preguntarte si estaban contemplando la misma realidad.

Facilitado al español por Rashna Manero y Alejandra Perciavalle.
Imagen de fondo de Felicitas Driessen

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